Callahuanca, el paraíso de la chirimoya

Tenemos muchos visitantes del Perú (cuyo número iguala, o incluso supera, al de visitantes españoles), a los que queremos mandar un saludo. No es de extrañar, pues el Perú es la cuna de la chirimoya por excelencia. Originaria de aquellas tierras (su cultivo en Europa es, de hecho, inédito hasta tiempos relativamente recientes), es el país con mayor producción mundial de chirimoyas y está muy ligada a aspectos de la cultura del país.

Imagen de una jarra con forma del fruto del chirimoyo

Jarra precolombina con forma de chirimoya (fuente: Wikipedia)

Uno de los lugares que se disputan el título de “paraiso de la chirimoya” es Callahuanca, un distrito del país andino con una municipalidad (población) de nombre homónimo. Pertenece a la provincia de Huarochirí (cuyo nombre ya de por si parece evocar el de nuestra querida fruta, aunque en realidad lo que comparte es su raíz común, que significa “frío”) y se encuentra a unos 60 km (unas dos horas de viaje) de la capital, Lima. Con datos contundentes como que allí el 80% de la población se dedica al cultivo de la chirimoya o que, por sus características climatológicas, los frutos que se producen en estas tierras son de gran tamaño (se han documentado casos de chirimoyas de ¡más de 4 kg de peso!), uno se hace la idea de que es un lugar donde la chirimoya cuenta con gran tradición y renombre.

Mención especial merece el festival que todos los años se lleva allí  a cabo sobre la chirimoya, que este 2016 ha llegado, ni más ni menos, que a su vigesimoprimera edición. Más de veinte años se dice pronto… Con una fecha variable entre abril y mayo, y a veces alternando entre municipalidades vecinas de la región y una duración habitual de un par de días (que coinciden con el fin de semana), se llevan a cabo toda una serie de actividades comerciales, culturales, turísticas y gastronómicas relacionadas con la chirimoya. Los agricultores tienen una oportunidad de oro para dar a conocer su producto, pero no todo queda relegado al negocio.

Foto de la Reina de la Chirimoya 2016

BELLEZA PERUANA. Miss Chirimoya 2016 de Callahuanca

La diversión está asegurada, y míticos son espectáculos como el concurso al fruto de mayor tamaño (que luego es subastado) y la coronación de la Reina (o miss) Chirimoya, galardón que siempre recae en una bella muchacha orihunda del lugar. El cartel se completa con la actuación de diversos artistas, desde cómicos hasta músicos. Y omnipresentes están los puestos de comida donde realizar degustaciones de excelentes delicatessen basadas en la chirimoya, destacando en su vertiente más dulce los exquisitos pasteles y las cremas, helados y hasta yogures basados en ella y, para los mayores de 18 años, distintos licores a base de chirimoya, sin olvidar, por último, otras delicias de la gastronomía local.

Foto de la Iglesia Matriz de Callahuanca, con su singular torre

Atención, porque la iglesia de Callahuanca data ni más ni menos que del siglo XVI – cerca de ¡dos siglos antes de la fundación de la ciudad por los españoles!

Si tienes la oportunidad y puedes permitírtelo, visitar Callahuanca es una excelente opción de vacaciones para los amantes de la chirimoya. Además, para completar la lista de atracciones, el pueblo en sí es muy pintoresco, con su bonita Iglesia Matriz dedicada a Santa Rosa, a la par que tranquilo, algo que puedes disfrutar con solo pasear entre sus calles o aprovechar para descansar y desestresarte.

Y si eres más activo y te gustan los deportes de aventura, toda la zona se presta a múltiples actividades como el senderismo, la escalada, el ciclismo, la pesca deportiva (abundan las truchas). ¡Pero que no se te olvide tomar una buena chirimoya para recuperarte del esfuerzo al acabar!

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Los “nuevos sabores”: ¿por qué las marcas de alimentos hacen esto?

Hoy vamos a hacer un “kit kat” con la chirimoya y versaremos sobre un tema diferente, porque no sólo de chirimoyas vive la persona, aunque no nos alejaremos demasiado de nuestra temática habitual, ya que también está relacionado con la alimentación. Y lo haremos despotricando sobre un tema que nos toca las narices y que suelen poner en práctica las grandes multinacionales de la alimentación, al que no le encontramos explicación y con el que seguro os habréis topado en alguna ocasión en esta vida. A nosot

nueva receta desmejorada

Si quiero Milka, compraré una tableta de chocolate Milka; si compro Huesitos, quiero que sean Huesitos... ¿Qué será lo próximo? ¿Gruyer con sabor a Philadelphia?

ros nos ha pasado y siempre hemos tenido ganas de quejarnos pero no sabíamos como (aparte de dirigirnos a los culpables en cuestión, claro), así que ahora vamos a aprovechar este espacio para hacerlo.

¿Sois aficionados a algún producto de alguna multinacional del sector de la alimentación? Este fenómeno sólo se da en las grandes marcas. Normalmente, son productos elaborados y de sabor “dulce”: golosinas, ambrosias, cereales… Bien, el hecho consiste simplemente en que, cuando un producto está asentado, tiene muchos años de tradición (a veces, incluso décadas), una base fiel de clientes/consumidores e incluso gente que ha crecido acompañada de ese sabor… al fabricante, sin más ni menos, le da por crear una “nueva receta” o un “nuevo sabor” y, de golpe y porrazo, nos dejan sin el producto “de toda la vida” y con un par de narices a los aficionados al producto, pues normalmente el “nuevo sabor” sustituye al original y este desaparece para siempre jamás del mercado.

Cuando era pequeño, recuerdo que había unos cereales de la marca Kellogg’s que me chiflaban. Eran los Miel Pops, una especie de maíz inflado y empapado en miel, que devoraba con fervor. Si conocéis los típicos Smacks (los de la rana), eran muy parecidos a estos: cada unidad del producto era un cereal individual inflado y recubierto con miel. Se suponía que había que echarlos a la leche, pero cuando me hacía con un paquete (mi madre no me los solía comprar todos los días porque ya sabía lo que pasaba), lo habría en cualquier momento en que estuviera por casa y empezaba a comérmelos “a palo seco”, uno tras otro, sin acompañamiento ni nada. Y así me podía hacer, tranquilamente, con todo el paquete. Eso no excluía que también me los echara en mi vaso de leche con cacao. Normalmente, hasta que no se acababa todo el líquido, no dejaba de echar. Y, si todavía quedaba un resquicio de la leche, al final estaba dulcíiiiisima…

Un buen día, mi madre trajo el típico paquete de Miel Pops y me dispuse a hincarle el diente. Pero algo diferente había en el envase, y es que aparecía la temible leyenda de “nuevo sabor”. Claro, para entonces para mí era desconocida, ya que no había tenido ocasión de encontrármela muchas veces en la vida. Pero en seguida aprendí el significado de aquellas palabras.

Cuando abrí el envase, en lugar de encontrarme mi granito de maíz sequito, crujiente y ligeramente esponjoso, me encontré con unas bolas infectas de una argamasa que parecía proceder de un subproducto del maíz, amasado todo junto y con una textura plasticosa y un sabor más que asqueroso. Aquello no había por dónde cogerlo. Ni echándolo en leche mejoraba la situación, porque aquella masilla que aguantaba junto todo el conglomerado lo hacía casi impermeable y aquello permanecía duro y con una textura plasticosa.

No hace falta ni decir que ese fue mi primer y único contacto con los “nuevos” Miel Pops. La explicación para el cambio para mí estaba clarísima: para la empresa debería ser mucho más rentable poder utilizar toda la fécula, los restos de fabricación de otros productos de maíz, coger también los granos pasados, cucados o roídos por animales, molerlos y hacer una pasta con ellos que tener que seleccionar todos los granos completos y en buen estado y descartar los menos agradables a la vista e inflarlos y recubrirlos uno a uno.

A mí me fastidiaron bien fastidiado, privándome para el resto de mis días de un producto que me encantaba. Pero dudo mucho de que la jugada de aprovechar hasta el último gramo de la materia prima de la más pésima calidad les saliera muy rentable: seguro que a muchos más clientes fieles como yo les pasó lo mismo y decidieron dejar de consumir el producto. Prueba de ello es que en pocos años los Miel Pops dejaron de estar disponibles en el mercado. En mi caso, además, asquado por la actitud de la marca, inicié una lenta pero sin vuelta atrás orientación hacia los cereales de marca blanca, que, dicho sea de paso, ofrecen el mismo producto (sobre todo en el caso de los repelentes y desaboridos Corn Flakes, probablemente el peor producto alimenticio que haya producido nunca el hombre) por mucho menos dinero.

Pues bien, recientemente he vuelto a experimentar esta desagradable historia en un producto de mi niñez y que viene acompañándome toda la vida. Se trata, en este caso, de los Huesitos. ¿Quién no los conoce? Son una ambrosía (también venía así definido en el envase) de barquillo recubierto con una capa de chocolate. Pues bien, hace como un par de meses que también han sufrido del desagradable fenómeno del “nuevo sabor”. En este caso, “nueva receta” o “receta mejorada”. Así es como nos lo vende el fabricante, y asegura haber hecho un estudio de mercado que confirma que el 80 por ciento de consumidores prefieren la “nueva receta”. ¡Vaya! ¿Cómo pueden afirmar eso, si yo soy uno de esos consumidores y a mí no me han preguntado?

"Ambrosía" desaparece del envase, en ¿favor? de una leyenda ¿con más "gancho"?

Ahora los Huesitos ya no son una "ambrosía"... Se ve que a Kraft le parecía demasiado "arcaico" el texto para su nueva supercampaña de márketing

¿Y en qué consiste esta supuesta “receta mejorada”? Pues básicamente en que le han cambiado el chocolate. Ahora, en lugar de una cobertura de chocolate “sin determinar”, aseguran utilizar el chocolate de la marca Milka, que, como todos sabréis, es superior a cualquier otro que exista en el mercado (ironía). Incluso le han cambiado el característico color marrón al envase y le han puesto el típico color morado de dicha marca de chocolate, y hasta nos han colocado la marca y el logo del chocolate de la vaquita. Pero ¿estamos consumiendo Huesitos o estamos consumiendo chocolate Milka?

La explicación a todo este destarifo es bastante más sencilla que un supuesto afán del fabricante por mejorar el producto. De hecho, todos los que conocemos y amamos los Huesitos sabemos que su receta es (era) inmejorable. Si no, no seríamos consumidores del producto. Dudamos mucho de que, con la nueva “receta mejorada”, vaya a haber una sola persona que de repente se aficione a los Huesitos que los hubiera probado con anterioridad y los hubiera descartado porque no le gustaran. Y, en cambio, es posible que ese 20% de consumidores al que la “receta mejorada” no le parece mejor dejen, como en el caso de los Miel Pops, de consumir el producto. El motivo, de nuevo, hay que buscarlo en “la pela”.

Para entenderlo, haremos un breve repaso de la historia de los Huesitos. Estos fueron creados en el año 1976 por la empresa Chocolates Hueso (creada en Ateca, Zaragoza, el año 1862 por José María Hueso). Esta empresa fue absorbida en 1989 por la multinacional de golosinas Cadbury, conocida también por vender bebidas refrescantes como Schweppes o 7Up. Cadbury se limitó a incluir su logo en un lugar discreto en el envase y siguió fabricando el producto que tanto éxito había cosechado desde hacía cerca de 30 años sin modificaciones en su composición. Pero llegamos a 2010 y, entonces, la multinacional es absorbida por otra multinacional aún mayor: Kraft.

¿Y qué pasa con Kraft? Pues que es un verdadero gigante, poseedor de multitud de marcas de alimentación y de otros sectores. Entre ellos -oh, casualidad-, del chocolate Milka.

Blanco y en botella, tenemos ante nuestros ojos un flagrante caso de autopromoción entre marcas de una misma multinacional. El único objetivo de esta “receta mejorada” es utilizar un producto de éxito, los Huesitos, como medio donde publicitar el chocolate Milka, haciendo visible los colores, el logo y el nombre de la marca allá donde haya un Huesitos. Y, tal vez, darle salida a excedentes de producción, aunque esto ya son elucubraciones, pero también es plausible, ya que, con la crisis, podría haber cientos de toneladas del producto en stock que, quien sabe, de otra forma se podría echar a perder.

Y ¿qué opinamos de todos esto? Pues, ademas de que nos parece lamentable utilizar la excusa de una receta mejor y aceptada ampliamente por la base de los consumidores para, simplemente, hacer publicidad y autobombo de un propio producto… de nuevo nos han vuelto a fastidiar a los aficionados, ya que, sin entrar a valorar si el chocolate Milka es bueno o malo, el que nos gustaba a los fans de los Huesitos era el chocolate original de estos, sin duda más puro y con más aroma y sabor.

Ya véis, Kraft ha entrado como un elefante en una cacharrería con los Huesitos, y en un año ha dejado 1000 veces más impronta en el producto que en todo el tiempo en que Cadbury fue la propietaria. En este caso, el desaguisado no ha sido tan gordo como en el de los Miel Pops, pero aún así… ¿qué queréis que os diga? Aunque todavía sigo reconociendo los Huesitos como lo que eran, ahora los noto como desustanciados, con menos sabor, menos saciantes, etc. Como si fueran un sucedáneo de ellos mismos. He reducido su consumo y, a este paso y con la manía que les estoy pillando por lo que nos han hecho con él, es posible que deje de consumirlos completamente.

Si las compañías fueran honestas, o inteligentes si realmente estuvieran siendo honestas, sacarían la versión nueva del producto manteniendo la original en el mercado, como hizo Coca-Cola cuando sacó una versión más dulce de su bebida y no tuvo aceptación (relanzó la receta original bajo el nombre de “Coke Classic”).

Por cierto… Mientras escribía este mismo artículo, tuve constancia del relanzamiento de los Miel Pops por parte de Kellogg’s a finales de 2011. Uno de sus ganchos para su campaña de márketing es venderlo como “un clásico de los ochenta”. Parece que olvidan que la versión que se comercializó durante toda esa década fue la original del maíz inflado, y no la versión “argamasa de sobrantes”, que es con la que lo han relanzado. Les auguro una vida muy, muy corta.

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¡Chirimoya contra la impotencia!

 

¡Sí, señoras y señores! Hoy nos hemos levantado alegres cual chirimoya, así que hemos decidido empezar el día con una labor de investigación de las que hacen historia aquí en Chirimoyas.es, a imagen y semejanza de alguna de las anteriores.  Y es que ya hace calorcillo, las mangas cortas, los escotes y los hombros al aire hacen furor y, al margen de catástrofes ecológicas y desastres varios, el tema se presta a ello.

Dejémonos pues de retórica y pasemos a lo que nos ocupa tras semejante titular. ¿Que la chirimoya es buena contra la impotencia? Pues eso es lo que vamos a ver: qué tiene de mito y qué tiene de real tal afirmación, porque nosotros, amantes de la chirimoya como somos, no queremos

Chirimoya para la impotencia

¿Será buena la chirimoya para la impotencia?

ni que se le atribuya ni una más ni una menos de sus propiedades a la fruta que tanto amamos. Que si es buena para la calvicie, que si hace que ligues más, que si blanquea los dientes, que si me comí dos chirimoyas y aprobé el examen… ¡Ya será menos! Nosotros hemos oído campanas sobre las supuestas propiedades à la Viagra de la chirimoya y, qué queréis que os diga, siempre las hemos cogido con una pizca de sal. Desde un vago comentario (con etiqueta de “cita requerida”) en la entrada de la Wikipedia hasta otra en este blog que cita como fuente al Consejo Regulador de la DO Chirimoya de la Costa Tropical (de la que tampoco hay rastro) son algunas de las referencias que hemos encontrado sobre el papel de la chirimoya en la (dis)función eréctil.

 

Un poco de teoría

Y ahora vamos a ponernos en modo codos y pasar a ver en qué se fundamentan tales afirmaciones. Primero vamos a ver cómo diantre se produce la erección. Acostad a vuestras niñas y niños pequeños porque nos ponemos de dos rombos. Resulta que la dichosa enzima óxido nítrico nitrasa, saltándonos todo el rollo, tiene, entre otras propiedades vitales, la de poseer un poderoso efecto vasodilatador. Y, como ya deberíamos saber a estas alturas de la vida, la erección se produce por una concentración de sangre ahí en la entrepierna, es decir, en el pene. Ni hueso ni cartílago; los cuerpos cavernosos del miembro viril se llenan de sangre cual esponja y, una vez rellenos, se cierran y no la dejan escapar, manteniendo la turgencia. Parece ser que la cachonda responsable de dar la orden de que se inicie la escalada es la dichosa enzimita, relajando el músculo liso que controla la entrada de sangre en el pene. Este músculo se encuentra contraído (lo que hace que el flujo de sangre sea bajo) en estado de flaccidez y, cuando se produce la adecuada excitación y en condiciones normales, por vías neuronales se da la orden de liberar el N2O5… y comienza la fiesta.

Realmente la conocida (y exitosa) droga Viagra (y similares) basa su funcionamiento en intentar hacer algo parecido: libera óxido nítrico para conseguir ese efecto, y parece ser que el truco funciona. Pero ¿hasta qué punto se puede conseguir lo mismo comiendo chirimoyas?

Siguiendo el hilo se llega al ovillo

Es obvio que la chirimoya no es una fuente natural de NO (que es como llamaremos a partir de ahora al óxido nítrico). Entre otras cosas, porque el NO es un gas, así que ya os podéis hacer la idea. Si os venden algún producto producto natural “rico en NO” es que os la están pegando. Lo que sí se puede encontrar, tanto en alimentos naturales como en forma de sumplementos dietéticos, es la arginina y la citrulina. Y aquí es donde ya nos vamos al verdadero meollo de la cuestión. ¿Y qué son estos compuestos con nombres tan raros? Pues son un par de aminoácidos, la materia prima de la que están hechas las proteínas, necesarias para la vida, que juegan un papel decisivo en la liberación del NO en el organismo.

¿Y qué importancia tiene esto?

Hemos visto que no hay manera de meternos NO directamente al cuerpo… Pero sí que le podemos proporcionar las sustancias que hacen que éste lo libere. Entre los aficionados a las pastillitas y los gimnasios son conocidas la arginina y la citrulina no sólo por el supuesto beneficio potenciador de la erección, sino porque también serían, según su teoría, beneficiosos para el rendimiento físico. El mismo efecto dilatador sobre los vasos sanguíneos del pene se manifestaría en todo el sistema circulatorio, pero es que, además, parece que hay cierta evidencia científica de otros efectos beneficiosos como el retraso del cansancio, el aumento del rendimiento e incluso sintesis en mayor cantidad de la hormona del crecimiento, lo cual es beneficioso para aumentar la vitalidad y la sensación de juventud en general.

Por si fuera poco, estos datos no son definitivos ni mucho menos: algunos estudios muestran cierta relación, pero hay otros que que no encuentran ninguna evidencia científica de estos supuestos cuasi-milagros. Vamos, que, hablando en plata, estas sustancias podrían servir para algo, pero ni mucho menos está claro que así sea. No es, por tanto, una cuestión cerrada, y sus efectos, en caso de existir, muy moderados. ¿A qué santo, sino, costaría tanto de verificar científicamente, si sus supuestos efectos fueran tan evidentes?

Y ahora, vamos al colofón final. A estas alturas supongo que os preguntaréis: Entonces, ¿Contiene Arginina o Citrulina la chirimoya? Pues bien, la respuesta es…

Chan…

Tatacháááán…

No.

Lo sentimos, pero la chirimoya no contiene ninguna de esas sustancias, como podéis comprobar en la tabla de proteínas que os adjuntamos de esta fruta:

Nutriente Cantidad Nutriente Cantidad
Ácido aspártico 0 mg Ácido glutámico 0 mg
Alanina 0 mg Leucina 0 mg
Lisina 27 mg Metionina 3 mg
Arginina 0 mg Prolina 0 mg
Cistina 0 mg Serina 0 mg
Fenilalanina 0 mg Tirosina 0 mg
Glicina 0 mg Treonina 0 mg
Hidroxiprolina 0 mg Triptófano 5,2 mg
Histidina 0 mg Valina 0 mg
Isoleucina 0 mg

De la misma tabla todavía podemos tratar de deducir si queda algún ápice de indicio sobre los supuestos beneficios de la chirimoya para obterner una buena erección. Por ejemplo, la lisina. Entre sus funciones importantes están la de regular el crecimiento, las hormonas y la reparación de tejidos, propiedades que comparte con el triptófano, que, además, juega un papel muy importante a la hora de sintetizar la serotonina, la “droga del cerebro” responsable de nuestra alegría más infinita o nuestra depresión más absoluta. Nos queda la metionina, que ya de por sí nos es imprescindible en tanto que es uno de los aminoácidos esenciales para nuestra vida, pero que no posee demasiadas característica destacables en concreto (se dice que es buena para el ánimo, las uñas y la piel) y que, por si fuera poco, sí aparece en algunos estudios que demuestran que restringir su consumo al límite necesario para la supervivencia podría traducirse en un aumento de la esperanza de vida en los animales…

Entonces, ¿de dónde puede provenir el rumor? Pues nos tememos que, como en el caso de la chirimoya contra el cáncer, de algún vandalizador de artículos de la Wikipedia, de algún vendedor sin escrúpulos de chirimoyas o de ambas cosas. Desde luego, aquí no te vamos a vender la moto. Creemos que hay suficientes razones para consumir y adquirir chirimoyas sin recurrir a bulos ni a falsedades. La mejor y más importante de ellas, por gusto y placer. Placer al paladar, se entiende :). Aunque si se quiere recurrir a la chirimoya para otros usos  igual de placenteros, desde luego que no vamos a ser nosotros quien os limitemos la imaginación. ¡Esa carne tan suave y tan jugosa seguro que da muchísimo juego para muchas cosas! 😀

Y, como despedida, os dejamos con un vídeo que viene al pelo para la ocasión:

PD: por si no os ha quedado bastante mal cuerpo después de ver este vídeo, encima aún resultará que lo que es bueno para trempar es la sandía

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Verificando, verificando… ¡Todo sea por la chirimoya!

Seguimos ampliando los horizontes de la chirimoya, y por eso, al seguir dándonos a conocer a lo largo y ancho de Internet, nos han pedido una señal, una confirmación de que somos los que decimos ser, los autores de este sitio de apreciación de la chirimoya. Y nos han pedido esto:

TPD6QANSA5FY

¿Lo entendéis? Nosotros tampoco, pero dicen que es bueno.

¡Salud y chirimoya!

PD: ¿habéis visto nuestra nueva receta?

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Valido la inscripción de este blog al servicio Paperblog bajo el seudónimo chirimoya

Pos eso, que con este post validamos nuestra inscripción en este servicio, con el fin de difundir la chirimoya y que nuestros artículos lleguen aún a más gente si cabe.

¡Todo sea por la chirimoya!

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¿Es la chirimoya buena para el estreñimiento?

Seguimos con un “artículo de investigación” de cosecha a raíz de uno de los comentarios que nuestros visitantes han dejado en nuestro foro. Pepita de Chirimoya nos preguntaba si la chirimoya es buena para el estreñimiento. Al margen de respuestas cachondas, la falta de participación (por el momento) masiva en el foro ha hecho que Pepita se quede sin resolver su cuestión.

Chirimoya tras chirimoya por el agujero del inodoro

Ni se os ocurra echar una chirimoya por el water

Para empezar, y en términos generales, diremos que sí, que la chirimoya es buena para el estreñimiento. Como toda fruta, la chirimoya tiene un alto porcentaje de fibra, lo que favorece enormemente el tránsito intestinal y nos ayudará a visitar el inodoro con regularidad. Y decimos que “en principio” porque, por supuesto, todo es matizable. A estas alturas de la vida casi todos ya sabemos que hay unas frutas más astringentes que otras. Por ejemplo, siempre se ha dicho que la manzana provoca estreñimiento. Por supuesto, todo hay que cogerlo con una piza de sentido crítico. Comernos todos los días un par de kilos de manzanas probablemente tendrá consecuencias nefastas para nuestra salud, pero no ya por el posible estreñimiento que nos pudiera provocar, sino por la falta de carencias de las sustancias que sólo se encuentran en otros alimentos y que son indispensables para nuestra existencia y porque digerir dos kilogramos de manzanas no debe ser precisamente la tarea más simple del mundo. Pero está claro que comernos todos los días una manzana sólo tendrá beneficios positivos para nuestra salud, y no debe preocuparnos lo más mínimo el hacerlo aunque no tengamos nuestros movimientos intestinales al 101%.

Pero dejémonos de las manzanas y volvamos a la chirimoya, que es la fruta que nos ocupa. Con sus casi 2 g y medio de fibra por cada 100, al tratarse de una fruta ligera, no debemos temer a darnos un “atracón” de chirimoya, pues con 72 calorías deberíamos comernos un palet entero de chirimoyas para que nos pasara factura en la balanza. Además, el organismo nos agradecerá las altas cantidades de la preciosa vitamina B3 y de calcio que aportaremos (muy valioso al tratarse de una alta concentración para no ser una fuente animal, como la leche, que no todos toleran ni están dispuestos a beber por diferentes razones).

¡Así que no te prives, déjate de all brans, laxantes y potingues varios y abre paso a la chirimoya en tu tracto intestinal!

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Chirimoya contra los piojos

Una propiedad bastante desconocida y a la par sorprendente de la chirimoya es su capacidad como agente desinfectante.

Una de sus grandes utilidades es como sustituto de otras sustancias artificiales (los aficionados al cultivo de marihuana posiblemente ya conozcan del uso de insecticidas “alternativos” basados en tabaco) populares en Sudamérica y de efectos muchísimo más nocivos que la chirimoya (como el lindano), aunque hay que decir que ésta tampoco está exenta de efectos secundarios y su manipulación se debe realizar con sumo cuidado, como veremos más adelante.

Una receta fiable y validada científicamente y de lo más sencilla para preparar una loción antiparásitos a base de chirimoya consiste en macerar diez pepitas de chirimoya en un litro de agua. Por supuesto, se recomienda seguir las normas básicas de aplicación de este tipo de productos, a saber: no utilizar si se está embarazada ni en niños menores de 3 años, utilizar plantas no tratadas con plaguicidas y alejadas de fábricas, vertederos o carreteras con mucho tráfico, usar sólo externamente y no exponerse al sol después de aplicar el prerarado.

Otras fuentes aconsejan introducir un puñado de pepitas de chirimoya en un bote de colonia. Hay quien afirma que el proceso de maceración se puede acelerar machacando previamente las pepitas. En Perú, además, se suelen hervir las pepitas de chirimoya para acelerar el proceso.

También hay versiones, sin duda más estrafalarias, que afirman que en lugar de pepitas se debe utilizar la chirimoya entera, triturada y mezclada con agua. Tal mejunge requerirá que se sujete la mezcla con una redecilla y dejar el compuesto aplicado toda la noche para que surta efecto (a la mañana siguiente habrá que lavar con champú). Como contraprestación a tanto martirio, se asegura que el empastre es, además, bueno para la caspa.

Piojo acechando a una chirimoya

La chirimoya y los piojos no se llevan bien

Tal vez resulte un poco incómodo utilizar remedios como este último… pero, sin duda, mucho más prácticos que utilizar otros más tradicionales y olorosos como el vinagre, el ajo o la cebolla.

Por último, queremos hacer incapié una vez más en que todos estos remedios se deben utilizar con las debidas precauciones que acompaña a cualquier compuesto químico y que se apliquen al cuerpo humano, para evitar desgracias como la comentada en este artículo de un diario mexicano, si bien aquí el peligro hay que atribuirlo al alcohol utilizado (probablemente metílico), nunca a la chirimoya.

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Camino a la chirimoya sin pepitas

Actualización a 3 de abril de 2011:
Para que veáis que este es un tema candente, os dejamos un enlace a una noticia de hace unos pocos días en la que se informa de que se ha hallado un gen determinante para la supresión de las pepitas:
http://www.crchirimoya.org/noticias.asp?id_noticia=72&id_menu=5&id_submenu=36

Las investigaciones para conseguir una variedad de chirimoya sin pepitas o semillas llevan ya tiempo en el ojo del huracán.

Semillas de chirimoya

Las semillas de la chirimoya resultan muy molestas a la hora de consumir la fruta

Como se puede leer en la entrada de la Wikipedia sobre esta fruta, la Universidad Católica de Valparíso (Chile) ya intentó crear en 2008 (aunque hay estudios previos desde 1981) unos frutos partenocárpicos, es decir, sin pepitas, ya que parece ser que el elevado número de estos en las frutas provocaba rechazo en el consumidor. Un estudio disponible en la red muestra los resultados de estas investigaciones, y concluye que producir chirimoya sin semillas es técnicamente posible, siguiendo un proceso similar al de la polinización artificial utilizando determinados compuestos químicos para la regulación del crecimiento. El estudio se llevó a cabo en árboles de la variedad Bronceada, popular en chile, y parece ser que fue todo un éxito, al obtenerse un 84% de frutos sin semillas en el mejor de los experimentos (otros no pasaron del 50%).

Realmente, el gran número de semillas de la chirimoya es un inconveniente para una fruta tan deliciosa. Tan es así que ha acaparado la atención de otros organismos investigadores, en esta caso de nuestro propio país, España: el propio CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) también inició su propio estudio en el mismo año, 2008. No sabemos si conocerían o no los esfuerzos de los investigadores chilenos, pero su trabajo se orientó de manera ligeramente diferente. En lugar de regular el crecimiento de la fruta mediante factores químicos, se intentó producir una especie de híbrido cruzándola con la atemoya, fruta similar a la chirimoya pero con muchas menos pepitas. Sin embargo, el cruce presenta dudas, pues la propia atemoya ya es de por sí un cruce de chirimoya con papaya.

Las investigaciones españolas tienen lugar en la estación experimental del CSIC La Mayora, en Algarrobo-Costa, provincia de Málaga, con una extensión de 51 hectáreas y unos 20.000 m2 de invernaderos.

Foto de una chirimoya sin semillas en su interior

¿Tendremos algún día en nuestra mesa una chirimoya como esta?

Las últimas noticias que tenemos sobre sobre este estudio son muy recientes, de febrero de 2011, y resultan prometedoras: se ha identificado un gen clave que regula la aparición o no de las semillas. Actualmente la investigación se realiza de forma conjunta con la universidad de Davis (California) y ya se encuentran en producción plantaciones de esta nueva variedad, cuya viabilidad se conocerá dentro de cuatro o cinco años.

Esperemos que los resultados sean satisfactorios y ¡quien sabe! Tal vez para 2015 tengamos en nuestra mesa a nuestra querida chirimoya despojada de sus molestas pepitas.

Más información:
http://ucv.altavoz.net/prontus_unidacad/site/artic/20080812/pags/20080812150134.html
http://www.malagahoy.es/article/malaga/274317/chirimoyas/sin/semillas.html

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La falacia de la chirimoya como cura para el cáncer

Hoy vamos a hablar de un tema sensible y que pilla de refilón a nuestra amada fruta verde. Es sensible porque afecta a personas gravemente enfermas y juega con las esperanzas de estas, de sus familiares y seres queridos e incluso en ocasiones hay quien intenta enriquecerse a cosa de ello.

Estamos hablando de aquellos sitios que difunden, con buenas intenciones o no, la falsa información de que la chirimoya es una suerte de remedio natural e infalible contra el cáncer.

Evidentemente, dicha afirmación es falsa. Es falsa porque es obvio: no es necesario hacer grandes investigaciones para desmentirlo. Si fuera cierto que la chirimoya cura el cáncer, desgraciadamente no morirían millones de personas cada año por esta terrible enfermedad. No puede haber una conspiración mundial por parte de las farmacéuticas (como en algún blog o sitio web se comenta) con algo tan accesible porque sería tan fácil desmentirlo como bajar al supermercado (o acceder a alguna tienda online), adquirirlas, tratarse… y curarse.

En algunos lugares se dice que las farmacéuticas intentaron sintetizar, infructuosamente, el supuesto principio activo anticancerígeno de la chirimoya. Esto es absurdo, pues, ante una fuente natural tan relativamente abundante y fácil de producir como la propia fruta, resultaría innecesario tenerla que sintetizar por métodos químicos, cuando probablemente resultaría mucho más fácil y económico obtenerla directamente de ella, como de hecho se hace con numerosas sustancias utilizadas para muy diversos fines que no se sabe cómo, no se puede o no es rentable sintetizar y se obtienen por métodos naturales.

Guanábana en el árbol

Guanábana en el árbol

En otros blogs también se han hecho eco de lo que aquí comentamos. Sin embargo, lejos de ayudar a desmentir semejante leyenda urbana (tal vez difundida por fruteros o agricultores sin escrúpulos), contribuyen a extenderla todavía más, supuestamente “corrigiendo” la “información”, indicando que las propiedades anticancerígenas atribuidas a la chirimoya serían ciertas, pero, eso sí, aplicadas a otra fruta: la graviola o guanábana. Esto podría parecer medianamente plausible, entre otras cosas porque guanábana y chirimoya son parientes cercanas. Sin embargo, propiedades tan milagrosas

Guanábana, pariente de la chirimoya, por dentro y por fuera

La guanábana es pariente de la chirimoya, pero ninguna de las dos cura el cáncer

(y tan poco conocidas) no dejan de ser sospechosas y poco fiables. Desgraciadamente, una simple consulta a la Wikipedia nos puede ayudar a despejar muchas de las dudas.

En dicha entrada se comenta que algún estudio insinúa, y siempre en animales (no en personas), que algún componente de la guanábana podría tener cierta propiedades anticancerígenas. No se sabe si estos efectos serían significativos o no para tratar la enfermedad. Desgraciadamente, además, de lo que sí parece haber más evidencia médica es de que el consumo de esta fruta se relaciona con el padecimiento de formas atípicas de la enfermedad de Párkinson, lo que debería hacer que muchas personas, atraídas por los supuestos efectos beneficiosos contra el cáncer de esta fruta, se lo pensaran dos veces antes de darse a su consumo de forma masiva.

Desgraciadamente, una vez más se demuestra que afirmaciones como “es 10.000 veces más efectivo que la quimioterapia” no son de fiar.

Lo que sí es seguro es que una dieta variada y rica en antioxidantes y frutas y verduras y, por tanto, en chirimoyas, es muy saludable y, por lo tanto, buena directa o directamente para prevenir el cáncer. Y por suerte, tanto si eres hipocondríaco, te gusta cuidarte o simplemente eres amante de la gastronomía, nosotros disponemos de todo un surtido de chirimoyas en nuestra tienda online, donde no te venderemos el Santo Grial pero sí te aseguramos que pasarás un rato delicioso… y que tu paladar te lo agradecerá, sin duda :).

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Inauguración del Blog de la Chirimoya

¡Bienvenido! Con este post inauguramos el blog de Chirimoyas.es, la sección en la que publicaremos toda la información actualizada, novedades, curiosidades y noticias en general sobre las maravillas de esta fruta. ¡Adelante y esperamos que disfrutes con el contenido!

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