¡Chirimoya contra la impotencia!

 

¡Sí, señoras y señores! Hoy nos hemos levantado alegres cual chirimoya, así que hemos decidido empezar el día con una labor de investigación de las que hacen historia aquí en Chirimoyas.es, a imagen y semejanza de alguna de las anteriores.  Y es que ya hace calorcillo, las mangas cortas, los escotes y los hombros al aire hacen furor y, al margen de catástrofes ecológicas y desastres varios, el tema se presta a ello.

Dejémonos pues de retórica y pasemos a lo que nos ocupa tras semejante titular. ¿Que la chirimoya es buena contra la impotencia? Pues eso es lo que vamos a ver: qué tiene de mito y qué tiene de real tal afirmación, porque nosotros, amantes de la chirimoya como somos, no queremos

Chirimoya para la impotencia

¿Será buena la chirimoya para la impotencia?

ni que se le atribuya ni una más ni una menos de sus propiedades a la fruta que tanto amamos. Que si es buena para la calvicie, que si hace que ligues más, que si blanquea los dientes, que si me comí dos chirimoyas y aprobé el examen… ¡Ya será menos! Nosotros hemos oído campanas sobre las supuestas propiedades à la Viagra de la chirimoya y, qué queréis que os diga, siempre las hemos cogido con una pizca de sal. Desde un vago comentario (con etiqueta de “cita requerida”) en la entrada de la Wikipedia hasta otra en este blog que cita como fuente al Consejo Regulador de la DO Chirimoya de la Costa Tropical (de la que tampoco hay rastro) son algunas de las referencias que hemos encontrado sobre el papel de la chirimoya en la (dis)función eréctil.

 

Un poco de teoría

Y ahora vamos a ponernos en modo codos y pasar a ver en qué se fundamentan tales afirmaciones. Primero vamos a ver cómo diantre se produce la erección. Acostad a vuestras niñas y niños pequeños porque nos ponemos de dos rombos. Resulta que la dichosa enzima óxido nítrico nitrasa, saltándonos todo el rollo, tiene, entre otras propiedades vitales, la de poseer un poderoso efecto vasodilatador. Y, como ya deberíamos saber a estas alturas de la vida, la erección se produce por una concentración de sangre ahí en la entrepierna, es decir, en el pene. Ni hueso ni cartílago; los cuerpos cavernosos del miembro viril se llenan de sangre cual esponja y, una vez rellenos, se cierran y no la dejan escapar, manteniendo la turgencia. Parece ser que la cachonda responsable de dar la orden de que se inicie la escalada es la dichosa enzimita, relajando el músculo liso que controla la entrada de sangre en el pene. Este músculo se encuentra contraído (lo que hace que el flujo de sangre sea bajo) en estado de flaccidez y, cuando se produce la adecuada excitación y en condiciones normales, por vías neuronales se da la orden de liberar el N2O5… y comienza la fiesta.

Realmente la conocida (y exitosa) droga Viagra (y similares) basa su funcionamiento en intentar hacer algo parecido: libera óxido nítrico para conseguir ese efecto, y parece ser que el truco funciona. Pero ¿hasta qué punto se puede conseguir lo mismo comiendo chirimoyas?

Siguiendo el hilo se llega al ovillo

Es obvio que la chirimoya no es una fuente natural de NO (que es como llamaremos a partir de ahora al óxido nítrico). Entre otras cosas, porque el NO es un gas, así que ya os podéis hacer la idea. Si os venden algún producto producto natural “rico en NO” es que os la están pegando. Lo que sí se puede encontrar, tanto en alimentos naturales como en forma de sumplementos dietéticos, es la arginina y la citrulina. Y aquí es donde ya nos vamos al verdadero meollo de la cuestión. ¿Y qué son estos compuestos con nombres tan raros? Pues son un par de aminoácidos, la materia prima de la que están hechas las proteínas, necesarias para la vida, que juegan un papel decisivo en la liberación del NO en el organismo.

¿Y qué importancia tiene esto?

Hemos visto que no hay manera de meternos NO directamente al cuerpo… Pero sí que le podemos proporcionar las sustancias que hacen que éste lo libere. Entre los aficionados a las pastillitas y los gimnasios son conocidas la arginina y la citrulina no sólo por el supuesto beneficio potenciador de la erección, sino porque también serían, según su teoría, beneficiosos para el rendimiento físico. El mismo efecto dilatador sobre los vasos sanguíneos del pene se manifestaría en todo el sistema circulatorio, pero es que, además, parece que hay cierta evidencia científica de otros efectos beneficiosos como el retraso del cansancio, el aumento del rendimiento e incluso sintesis en mayor cantidad de la hormona del crecimiento, lo cual es beneficioso para aumentar la vitalidad y la sensación de juventud en general.

Por si fuera poco, estos datos no son definitivos ni mucho menos: algunos estudios muestran cierta relación, pero hay otros que que no encuentran ninguna evidencia científica de estos supuestos cuasi-milagros. Vamos, que, hablando en plata, estas sustancias podrían servir para algo, pero ni mucho menos está claro que así sea. No es, por tanto, una cuestión cerrada, y sus efectos, en caso de existir, muy moderados. ¿A qué santo, sino, costaría tanto de verificar científicamente, si sus supuestos efectos fueran tan evidentes?

Y ahora, vamos al colofón final. A estas alturas supongo que os preguntaréis: Entonces, ¿Contiene Arginina o Citrulina la chirimoya? Pues bien, la respuesta es…

Chan…

Tatacháááán…

No.

Lo sentimos, pero la chirimoya no contiene ninguna de esas sustancias, como podéis comprobar en la tabla de proteínas que os adjuntamos de esta fruta:

Nutriente Cantidad Nutriente Cantidad
Ácido aspártico 0 mg Ácido glutámico 0 mg
Alanina 0 mg Leucina 0 mg
Lisina 27 mg Metionina 3 mg
Arginina 0 mg Prolina 0 mg
Cistina 0 mg Serina 0 mg
Fenilalanina 0 mg Tirosina 0 mg
Glicina 0 mg Treonina 0 mg
Hidroxiprolina 0 mg Triptófano 5,2 mg
Histidina 0 mg Valina 0 mg
Isoleucina 0 mg

De la misma tabla todavía podemos tratar de deducir si queda algún ápice de indicio sobre los supuestos beneficios de la chirimoya para obterner una buena erección. Por ejemplo, la lisina. Entre sus funciones importantes están la de regular el crecimiento, las hormonas y la reparación de tejidos, propiedades que comparte con el triptófano, que, además, juega un papel muy importante a la hora de sintetizar la serotonina, la “droga del cerebro” responsable de nuestra alegría más infinita o nuestra depresión más absoluta. Nos queda la metionina, que ya de por sí nos es imprescindible en tanto que es uno de los aminoácidos esenciales para nuestra vida, pero que no posee demasiadas característica destacables en concreto (se dice que es buena para el ánimo, las uñas y la piel) y que, por si fuera poco, sí aparece en algunos estudios que demuestran que restringir su consumo al límite necesario para la supervivencia podría traducirse en un aumento de la esperanza de vida en los animales…

Entonces, ¿de dónde puede provenir el rumor? Pues nos tememos que, como en el caso de la chirimoya contra el cáncer, de algún vandalizador de artículos de la Wikipedia, de algún vendedor sin escrúpulos de chirimoyas o de ambas cosas. Desde luego, aquí no te vamos a vender la moto. Creemos que hay suficientes razones para consumir y adquirir chirimoyas sin recurrir a bulos ni a falsedades. La mejor y más importante de ellas, por gusto y placer. Placer al paladar, se entiende :). Aunque si se quiere recurrir a la chirimoya para otros usos  igual de placenteros, desde luego que no vamos a ser nosotros quien os limitemos la imaginación. ¡Esa carne tan suave y tan jugosa seguro que da muchísimo juego para muchas cosas! 😀

Y, como despedida, os dejamos con un vídeo que viene al pelo para la ocasión:

PD: por si no os ha quedado bastante mal cuerpo después de ver este vídeo, encima aún resultará que lo que es bueno para trempar es la sandía

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