Callahuanca, el paraíso de la chirimoya

Tenemos muchos visitantes del Perú (cuyo número iguala, o incluso supera, al de visitantes españoles), a los que queremos mandar un saludo. No es de extrañar, pues el Perú es la cuna de la chirimoya por excelencia. Originaria de aquellas tierras (su cultivo en Europa es, de hecho, inédito hasta tiempos relativamente recientes), es el país con mayor producción mundial de chirimoyas y está muy ligada a aspectos de la cultura del país.

Imagen de una jarra con forma del fruto del chirimoyo

Jarra precolombina con forma de chirimoya (fuente: Wikipedia)

Uno de los lugares que se disputan el título de “paraiso de la chirimoya” es Callahuanca, un distrito del país andino con una municipalidad (población) de nombre homónimo. Pertenece a la provincia de Huarochirí (cuyo nombre ya de por si parece evocar el de nuestra querida fruta, aunque en realidad lo que comparte es su raíz común, que significa “frío”) y se encuentra a unos 60 km (unas dos horas de viaje) de la capital, Lima. Con datos contundentes como que allí el 80% de la población se dedica al cultivo de la chirimoya o que, por sus características climatológicas, los frutos que se producen en estas tierras son de gran tamaño (se han documentado casos de chirimoyas de ¡más de 4 kg de peso!), uno se hace la idea de que es un lugar donde la chirimoya cuenta con gran tradición y renombre.

Mención especial merece el festival que todos los años se lleva allí  a cabo sobre la chirimoya, que este 2016 ha llegado, ni más ni menos, que a su vigesimoprimera edición. Más de veinte años se dice pronto… Con una fecha variable entre abril y mayo, y a veces alternando entre municipalidades vecinas de la región y una duración habitual de un par de días (que coinciden con el fin de semana), se llevan a cabo toda una serie de actividades comerciales, culturales, turísticas y gastronómicas relacionadas con la chirimoya. Los agricultores tienen una oportunidad de oro para dar a conocer su producto, pero no todo queda relegado al negocio.

Foto de la Reina de la Chirimoya 2016

BELLEZA PERUANA. Miss Chirimoya 2016 de Callahuanca

La diversión está asegurada, y míticos son espectáculos como el concurso al fruto de mayor tamaño (que luego es subastado) y la coronación de la Reina (o miss) Chirimoya, galardón que siempre recae en una bella muchacha orihunda del lugar. El cartel se completa con la actuación de diversos artistas, desde cómicos hasta músicos. Y omnipresentes están los puestos de comida donde realizar degustaciones de excelentes delicatessen basadas en la chirimoya, destacando en su vertiente más dulce los exquisitos pasteles y las cremas, helados y hasta yogures basados en ella y, para los mayores de 18 años, distintos licores a base de chirimoya, sin olvidar, por último, otras delicias de la gastronomía local.

Foto de la Iglesia Matriz de Callahuanca, con su singular torre

Atención, porque la iglesia de Callahuanca data ni más ni menos que del siglo XVI – cerca de ¡dos siglos antes de la fundación de la ciudad por los españoles!

Si tienes la oportunidad y puedes permitírtelo, visitar Callahuanca es una excelente opción de vacaciones para los amantes de la chirimoya. Además, para completar la lista de atracciones, el pueblo en sí es muy pintoresco, con su bonita Iglesia Matriz dedicada a Santa Rosa, a la par que tranquilo, algo que puedes disfrutar con solo pasear entre sus calles o aprovechar para descansar y desestresarte.

Y si eres más activo y te gustan los deportes de aventura, toda la zona se presta a múltiples actividades como el senderismo, la escalada, el ciclismo, la pesca deportiva (abundan las truchas). ¡Pero que no se te olvide tomar una buena chirimoya para recuperarte del esfuerzo al acabar!

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